Nulidad del convenio rescisorio. Despido sin causa encubierto. Procedencia de indemnizacion por daño moral derivado del despido.

A continuación transcribo resumidamente, los principales pasajes del fallo que la Cámara acional del Trabajo de la Capital Federal, dictara en autos “A. J. B. c/ Nobleza Picardo S.A. s/ despido”, en el cual hace lugar al reclamo de nulidad del acuerdo por mutuo consentimiento y el pedido del pago de una suma de dinero en concepto de daño moral,   planteo realizado por un empleado de la demandada que, luego de retomar tareas en virtud de una licencia psiquiátrica, es “invitado” a suscribir un acuerdo de terminación de la relación laboral por mutuo consentimiento ante el Ministerio de trabajo.

Es interesante, una vez más, recordar lo crítico del tratamiento de los casos en los cuales como Empresa, se debe tomar una decisión frente a la situación de un empleado que se reincorpora con una incapacidad, tanto temporal como permanente. Destaco la importancia de actuar de manera humanitaria, y poder “acreditar dichos tratos”,  así como también poder documentar que se ha realizado todo lo necesario para reubicar al trabajador y/o asignarle tareas acordes a su nuevo estado.

Si dicha situación no fuera posible, es indispensable analizar y ponderar – previo a tomar una decisión-,  las posibles contingencias no solo a los ojos de la Ley de Contrato de Trabajo, sino también teniendo en cuenta los últimos antecedentes jurisprudenciales, realizando una interpretación actual de la tendencia jurisprudencial sumando al análisis las experiencias recientes en casos similares.

“El reclamo efectuado en concepto de daño moral debe ser acogido. El actor había prestado servicios durante diez años para la demandada. Trabajando en su beneficio, sufrió un hecho delictivo que le provocó un daño en su salud, que le implicó una licencia
de cuatro meses. De manera concomitante con su reingreso a las tareas, y sin ningún tipo de contemplación a la situación débil de salud psíquica, no sólo no intentó la reubicación del dependiente, sino que aprovechó su estado de necesidad -derivado de la enfermedad y cargas de familia- para instrumentar la segregación del dependiente, pagando una suma inferior a la que habría debido abonar, simulando un convenio de mutuo acuerdo que encubrió un despido sin causa. Y aunque la suma de dinero que abonó, con imputación a gratificación, que estuvo sujeta a retención de Impuesto a las Ganancias, no fue sustancialmente inferior a la que habría debido pagar, lo cierto es que pagó menos de lo debido y en un contexto de situación, que implicó un atropello
grosero a la dignidad del trabajador enfermo y sus derechos patrimoniales
irrenunciables.”

“El abuso de la posición dominante, el desapego ostensible a las facetas humanas propias del vínculo de trabajo, que deben priorizarse a las económicas de intercambio (Art. 4, Ley 20.744) y el trato indigno hacia un subordinado enfermo, constituyen un ilícito autónomo y distinto al presupuesto por el Art. 245 de la LCT, cuya tarifa sólo está destinada a reparar el daño emergente que provoca la lesión a la expectativa de permanencia en el empleo, que reconoce un sistema de estabilidad relativa.”

“Una cosa es despedir y pagar las indemnizaciones legales, pero otra muy distinta es aprovecharse de la situación de debilidad de un dependiente, que recién se está recuperando de una enfermedad disparada por un suceso traumático, vivido además en el marco de la prestación laboral, y aprovecharse de su estado de necesidad e inseguridad, para pagar menos de lo que debe afrontarse en metálico para segregarlo del staff.”

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